Anecdotario
Imagen
Anecdotario
   
Bienvenidos
Sección A
Sección B
Sección C
Sección D
Sección E
Sección F
Sección G
Sección H
Sección I
Sección J
Sección K
Sección L
Sección M
Sección N
Sección Ñ
Sección O
Sección P
Himno y Marcha
Datos Historicos
Anecdotario
Noticias
Valores
Estatuto
Asociación Guadalupana
Proyectos
Enlaces
LOS DECLAMADORES DE LAS DECADAS ANTEPASADAS
Corría el año 1985 y nuestra profesora de primaria, Alcira Meléndez Cano, había convocado a un concurso interno de declamación entre los alumnos del 6to grado “B” del Colegio Guadalupe. El finalista se mediría con sus pares de las otras secciones y la final se realizaría en el Auditorio, así que los más preclaros hombres de letras afiataron sus memorias, gestos y voces para la competencia.
Entre los que recuerdo, figuran los siguientes:
Luis Alberto Carrillo Atahualpa, bardo inmortalizado con la inapelable chapa de “Kiko”, por sus cachetes de marrana flaca, pero a quien algún ocurrente también llamaba “Starsky”, por su casaca de cuero color caquita fresca. Carrillo nos endulzó los ánimos con el poema “Volverán las oscuras golondrinas”, de Bécquer y mecía los brazos al compás de los versos, y era como si viéramos los pájaros de su poesía —¿o eran gallinazos?— asomándose a los ventanales del Cole.
Otro vate recordado era Carlos Enrique Castillo Higinio, “Semen” para los amigos, por su rostro de papel atlas con sello de agua visto a trasluz. Castillo, más épico que su predecesor, recitaba heroicamenta a Chocano, y los heroicos éramos nosotros, sus compañeros, aterrados por su voz estentórea (bueno, es un decir) diciendo “¡Soy el cantor de América, autóctono y salvaje!”.
Mario Enrique Cuevas de la Cruz (“Huevadita”), con imperturbable peinado “raya-al-costado-y-tombo-al-frente” y prematuros lentes marca “Topo Gigio”, era el nostálgico del grupo. Su poema era “Tristitia”, de Valdelomar, ese que dice “Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola”, y la gran “tristitia” era que apenas lo alcanzaban a escuchar los de la primera fila, aunque se desgañitara, y cuando terminaba se escuchaba un bostezo y, a veces, hasta un estruendoso pero inubicable “¡may!”.
Quien declamaba con vozarrón estéreo y gestos patéticos era Juan Pablo Celso Montenegro Criado, “Boca de llanta”, quien se hacía cargos de melifluos poemas de Juan de Dios Peza o José Ángel Bueza (mucho gusto) como un ejercicio de su verdadero talento: el palabreo a los profesores los días en que tocaba traer tareas que no había hecho o a los auxiliares cuando había revisión de “perras” (higiene de los pies).
En una cita de poetas no podía faltar Vallejo, y seguramente alguien lo recitaba, pero con sinceridad no recuerdo quién lo hacía.
Con todo, el más atroz de los declamadores era Groffer Joy Rengifo Arévalo, desde entonces conocido para toda la vida y después de ella con el mote de “Pichicho”, por sus tragicómicos episodios de enuresis. Rengifo hizo caso omiso de poetas célebres y sacó de bajo la manga a Cloto, por otro nombre Clotilde, a quien sus compañeros imaginaban seguramente como una negra vieja con ruleros, pero que en realidad se trataba de la personificación de una de las Parcas, o sea, las que vienen cuando mancas.
A pedido del público, el domingo pasado Pichicho entonó hasta donde se acordaba los versos de la inmortal Cloto, hasta que fue interrumpido de manera abrupta por un cachaciento “¡may!” de William Jurado Castro (Paiva), dueño de casa.
Desde entonces nuestros declamadores solamente declaman en auditorios y ante público selecto.


VERDADERA HISTORIA DE LOS "TRATAMIENTOS"

(Narrada por un testigo presencial)

Hablamos del 5to año B de 1990. Ese año llegaron varios nuevos alumnos a nuestra sección, entre ellos Willy Francia, el hijo de la profesora Adriana Romucho, de Matemáticas. Este Francia era un "petiso" que cayó bien desde el inicio y fue muy pronto reclutado por la fila de la "derecha".

Se difundió la especie de que Francia tenía un problema hormonal que impedía su crecimiento normal y que de un tiempo a esa parte venía siendo sometido a un "tratamiento" para rehabilitarlo. Alguien bromeó por ahí que en realidad lo que hacían era coger a nuestro pobre amigo por las extremidades -mismo Túpac Amaru- y estirarlo y estirarlo, y luego cogían una regla y medían el éxito de la "terapia". Naturalmente, no faltaron los amigos que acudieron en ayuda de Francia y le empezaron a hacer el "tratamiento" gratis en los intermedios de clase, entre la algarabía de propios y extraños.

Entre los "enfermeros" se contaban: Edgar Medina (alias "Chongo"), Daniel Serván, Sandro Ballarta ("La Res"), Jorge Ferro ("Monchito"), Luis García ("Sisisísi"), Renzo Cobos y otros más.

Muy pronto el "tratamiento" se derivó hacia todo compañero de tamaño breve. En la lista se encontraban Manuel Pisfil ("Cara de Rata"), Henry Alayo ("Penélope"), Juan Montenegro ("Jeta"), Luis Valdivia ("Abejita"), Celso Ríos ("Chino"), etc. A estas alturas, la terapia había evolucionado: más que un ejercicio de estiramiento, ahora la cuestión era ondear al paciente hacia arriba y hacia abajo, con cada vez más violencia, con grave riesgo de su integridad física (sé de alguien a quien soltaron en el aire, ante la inminencia de la llegada del profe, y se "arregló" la cara bien bonito...).

Con tal zamaqueada, era obvio que a todas las víctimas se les desacomodaba la ropa. No faltó un ocurrente que le sacó la correa a la víctima y en breve cada uno de los tratamientos finalizaba con un "strip tease" semiforzado de la cintura para abajo y nuevos chillidos y risotadas. A James Chasquibol ("Tuna") lo calatearon así y también a "Monchito", y las fotografías de Luis Ramírez "Sami" han inmortalizado esos instantes, en los que "Chongo" blande el "panchito" de castigo contra el compañero.

La noticia de los "tratamientos" -que ahora se aplicaba democráticamente a todo títere sin cabeza que estuviera distraído- salió del salón y se extendió hacia el Patio de las Palmeras. Se les aplicó su "dosis" a algunos de la sección "D" y chicos de tercer año, y también hay testigos de cuando a Mario Cuevas "Tabas" lo vilipendiaron en la puerta del Rosa o de cuando hicieron lo propio con Johnny Salazar "Chayanne" en el paradero de la 21.
imagen
 
jaimeosca@galeon.com
Para más información
imagen